vienticuatro en el cámping

Entrada publicada en “Diario de un Fontan” el 24 de junio de 2014

Hoy, hace 24 años que me han realizado la Fontán. Mi madre siempre e felicita diciendo los años que cumplo. Hay que decir que si no es por ella, yo hoy no me daría cuenta del día que es.

Este año celebro en uno de mis sitios favoritos en estos últimos años; el Camping “Playa América”. La primera vez que vinimos fue de rebote, debido a que el camping al que íbamos a ir estaba cerrado. Entonces llegamos aquí y pasó el extraño fenómeno de la barrera. No se sabe que pasa de la barrera hacia adentro que engancha como una droga. No somos los únicos, en este camping la mayoría ya se conoce de tiempos inmemoriales, van de generación en generación, infantes que ya han nacido aquí traen a sus propios hij@s. A nosotros ya nos conocen, debido a una gran anécdota que ahora os pasaré contar mientras voy picoteando unas cerezas, muy típico de camping.

La segunda vez que vinimos al camping, fue en agosto de 2012. En el camino desde Santiago de Compostela ya lloviznaba un poquito, pero no parecía cosa muy preocupante. Llegamos, realizamos la entrada (en algunos sitios dirían check-in) y pasamos la barrera. Bajo su efecto, en principio, ya nos daba igual hasta que lloviznara un poquillo. Ahora si, se comenzó a montar la tienda, y cayó la del quince y medio, es decir, que mi pareja tuvo que montar la tienda lloviendo a cántaros. Después de la gran mojadura y una vez que terminó, paró de llover de todo y no volvió a llover en toda nuestra estancia.

Mientras llovía y llovía, y seguía lloviendo, la gente que pasaba no solo miraba. Nos sorprendió la cantidad de personas que sin conocernos de nada comenzó a ofrecernos de todo, incluso dormir esa noche en una caravana. Ni en mi edificio, que somos seis vecinos nos ofrecemos tanta ayuda unos a otros. Ni que comentaros, que el año siguiente cuando volvimos, ya sabían en medio camping que la pareja de Santiago estaba realizando la entrada, pero con solazo para montar bárbaro.

Me encanta este camping, ya no solo porque tenga una playa fantástica a 200m, lo que es un puntazo, sino por ese ambiente tan familiar que tiene. Es como estar en un pequeño pueblo.

P.D.: El camping se inaguró el  1 de julio de 1975. Aún yo no había nacido ni la primera vez.

P.D.2.: Está lloviendo, pero me da igual.

 

Un latido!

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