Hello Kitty Fashion, a Quitiña.

Publicada el 18 de abril de 2012 en “Diario de una Fontan”

Os estrañará tan raro título para la entrada, pero es que ¡por fin! tengo a Kitty en casa, es decir, mi coche. Para colmo de las casualidades, las letras de su matrícula son HKF, no podía ser menos que llamarla como mi adorada gatita.

Siempre pensé que cuando escribiese esta entrada, os contaría las peripecias de como me saqué el carnet de conducir, pero resulta que se va a quedar para otra ocasión, porque la historia de mi Kitty, es mucho más interesante.

Me planteé comprar un coche ya el verano pasado de segunda mano, pero por Hs o por Bs lo fuí posponiendo hasta casi terminado el año. Entonces me dije, porque no mirar los todas las opciones. El 30 de diciembre de 2011, yo y mi novio, decidimos ir por los concesionarios a ver como estaba la cosa y luego decidir las diversas alternativas. Ya en el primero que vimos nos dijeron que era mala fecha y que debíamos ir en enero. Como mi tiempo es oro y escaso, le propuse que me diesen presupuesto más alto posible de lo que pedía. Miramos el primer coche, muy urbano (léase pequeño) y con un maletero que cuando fuésemos de camping, con solo meter la tienda de campaña, ya no cabría el resto. El siguiente tamaño de coche, fuera de mi presupuesto. Yo que me llevo de maravilla con el cambio manual (léase esto último en tono sarcástico) se me dio por preguntar la diferencia de precio de un automático. Unos 1500€ más, eso solo son unas cuatro letras más, al carajo, si me compro uno de primera mano, que sea automático.

Siguiente concesionario. Paso, feos como ellos solo. Siguiente, paramos, y allí estaba, mirando los SEATs Ibizas que tanto me gustan. Estamos ojeando, y aparece la comercial. Nos preguntó si buscábamos algo.

– Un Ibiza automático.

– Os teneis que ir a alta gama.

Ante esa frase, por mi mente pasaron cifras de miles de euros que yo no estaba dispuesta a pagar.

– Un Style, pero es que venís en muy malas fechas porque…..(misma cantinela)

Así que comenzó ha hablarnos de las virtudes que yo solo oía a medias, porque ese era el coche de mis sueños. Con un presupuesto en mano, nos fuimos a más concesionarios, esta marca no que es cara, esta tampoco que es peor, y en el siguiente concesionario nos trataron mal. Peor para ellos, porque ahí se encontraba el segundo coche que tenía como favorito. En ese sitio tuve la sensación de que ni me atendieron porque pensaba que no me podría pagar un coche automático. El siguiente, otro coche urbano con un maletero casi que peor, ya no cabía ni la compra semanal. El siguiente, demasiado alto de precio. Así que ese día me volví a casa con el Ibiza Style rojo emoción rondándome la cabeza.

Al mes siguiente decidí miraría el Ibiza en otros lados a ver cual era el mejor postor. A uno de los sitios, fue una tía de mi novio famosa por sacar provecho y buenas compras. Allá fue, y dijo que en automático también lo había modelo Sport. ¿Como? Sport. Pos me cambié al Sport, así que miramos en otro sitio y al mejor postor. Volví a donde la comercial y le dije que también había el Sport y me dijo que si, que a partir del Style todas las versiones tenía automático. Presupuesto para el Sport. No está mal.

Bueno, le compro a la chica el Sport, ofrecido, pero para hacerme la interesante tardé dos días en confirmárselo. De poco me sirvió, soy mala negocianta.

El 11 de enero del año corriente, firmé un pedido de un SEAT Ibiza Sport rojo emoción, con algunos extrillas. Tiempo de espera, mes y medio.

En esas estaba yo, en la feliz espera, cuando un día de paso mi novio y yo paramos en el concesionario para ver si nos daban una fecha de entrega aproximada. No estaba mi comercial, pero el jefe nos dijo que había un pequeño problemilla. Que el Sport ya no se fabricaba porque el modelo estaba había sufrido un restyling (o como se escriba, que tanto les cuesta decir rediseño), que estaban a la espera de fotos para llamarme y me dió a entender, reconfirmar un pedido equivalente. Tardé unos días en poder volver al concesionario, donde me dijeron que no había parado el pedido, sino que me ofrecería del nuevo un modelo equivalente, y que si no lo quería cuando llegara, se lo comerían con patatas. Nuevo modelo, SEAT Ibiza FR, más deportivo si cabe, pero más espera también. La espera se volvió infernal, y los inconvenientes se fueron acumulando. Llegó el coche, me lo enseñaron, ¡QUE PRECIOSO!, ¿cuando me lo puedo llevar a mi casa?

“Pues no sabemos que va a pasar, porque claro, este coche tiene otro precio, y la financiación que te habíamos ofrecido ya no existe”. Otra semana a esperar para que vieran la mejor manera de compensar la diferencia de precio y la perdida de la financiación pactada y no firmada. Al fin la semana pasada, firmé un pedido de un coche 1400€ más caro y que me va a costar 300€ más. Tres días para matricularlo por la exención del impuesto de matriculación. A esperar mas días, cagandome el fin de semana del cumple de mi sobrino y consecuentemente el viaje a Madrid en la Kitty.

Pero ¡por fin! ayer llegó a mi garaje. Pero que bonita es.

Esta es la historia de como me ofrecieron un Ibiza Style, me compré un Sport y acabé con un FR.

 

¡Un latido!

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